Todo comenzó una noche en la cual la responsable del “castigo” se despertó segura de que su pareja la engañaba. De esta manera, decidió tomar cartas en el asunto y se vengó al colocar una tuerca en el pilín de su marido.

El individuo, de 40 años, se despertó y se llevó el susto de su vida al darse cuenta que tenía una tuerca que encima dificultaba la circulación de la sangre en su cuerpo.
Fue rápidamente a un hospital a pedir ayuda, y los doctores tuvieron que trabajar con una sierra para cortar el metal y le añadieron agua para evitar que se caliente demasiado y termine lastimándolo.
“Utilizamos equipos especiales para hacer el trabajo. El hombre estaba acostado en la mesa de operaciones quirúrgicas bajo anestesia mientras estábamos cortando el objeto”, he’i el jefe de los doctores.

