A finales de noviembre el extremo del Barcelona sufrió una lesión muscular en el bíceps femoral de la pierna derecha y se pronosticó que estaría dos meses y medio de baja. Ya estaba en la recta final, hasta el punto que el técnico Quique Setién había dicho que ya lo esperaba.
Pero en el entrenamiento de ayer, el francés se puso la mano en la pierna y decidió abandonar la sesión ante la sorpresa de sus compañeros, que lo veían entrenarse como un campeón en las últimas sesiones.

