“Me metieron en el fútbol para que pudiera hacer amigos. A mí no me gustaba el fútbol. Terminaba de entrenar cada tarde y me iba llorando a casa, decía que me quitasen del fútbol, que no sabía lo que era, no me gustaba”, he’i.
Pero ahora, las cosas cambiaron, y sobre su actualidad tiró: “Estoy contento, pero creo que puedo hacerlo mucho mejor. Jugar en el Barcelona es de otra magnitud.

