Es más, hasta la hicieron fácil. En base del famoso “centro, cabeza y gol”, sobre los 21 y a los 45 de la primera parte fue capaz de poner dos goles arriba a su equipo que de lejos se veía iba a ser imposible de remontar para el rival.
Ojo, promediando el complemento, una de esas manos argeles que hoy se cobran penal dio vida al “Águila”, al menos desde lo anímico. Canale saltó con el brazo abierto y Ojeda, que no se animó a echar a Villalba por un codazo, sí se animó a pitar penal. Franco lo convirtió el gol.
Pero ni ese envión fue suficiente. La falta de “algo” lo condenó y hasta permitió a Sol llegar a un tercero, un golazo de Jourdan.

