Los tradicionales corsos de Paraguay están con serios riesgos de desaparecer. Encarnación, la capital del carnaval en nuestro país, tuvo que armar un equipo de emergencia para salvar la edición 2020. Por una multimillonaria deuda, de unos 20.000 millones de guaraníes, la comisión organizadora fue intervenida y demandada en octubre pasado.
Villarrica, que tenía la segunda fiesta de carnaval más grande del país, está en terapia. Eso se pudo ver en su arranque, este sábado. Caacupé, que para muchos tenía el carnaval más divertido del país y era el tercero en convocatoria, con hasta 10.000 personas por jornada, dejó de organizar desde el año pasado. Igualmente, muchos corsos de distintos puntos del país, que eran de una sola noche, se dejaron de organizar. En todos los casos, el problema tiene que ver con la plata.
ENCARNACIÓN. El año pasado se había desatado un escándalo en Encarnación, dentro de la comisión organizadora del carnaval, debido a una deuda acumulada de 20.000 millones de guaraníes que no se pudo justificar con documentos. Ante la judicialización, estaba en riesgo la organización de la edición 2020. Pero para no cortar con este tradicional evento que ya tiene 100 años, los participantes (representantes de los clubes) armaron una comisión de emergencia junto a la Municipalidad y la Gobernación de Itapúa. Sin plata, pero con ganas y con renunciamientos de los clubes, pudieron organizar. El sábado, para el cierre, vendieron entradas 2x1, a precios bien populares para llenar las gradas. El intendente de Encarnación, tras el cierre del sábado, dijo a los medios que demostraron que con voluntad y buena administración se puede organizar. Recordó que arrancaron con 1.100 millones de guaraníes menos de los auspiciantes, debido a que una marca decidió no apoyar más, y otra marca ya había pagado a la anterior comisión, por adelantado. Aclaró también que esta comisión especial organizó esta edición para salvar la situación que se presentó y que esperan que esto sirva para que otros organizadores se animen a tomar la responsabilidad para el año 2021.
VILLARRICA

El carnaval gua’i arrancó el sábado, fue su primera noche de las dos previstas, y los mismos villarriqueños se lamentaron por lo que vieron. Consideran que el humilde montaje del espectáculo, por parte de los organizadores, es una señal de despedida prácticamente. Aunque felicitaron a los que se animaron a tomar la organización, ya que era un pelota tata que nadie quería agarrar. “Duele muchísimo. Pero mis felicitaciones a Pedro Hanzon y a quienes están en la organización con él, porque no dejaron de hacer el carnaval. Pero esto creo que es una lección, nuestro carnaval está terminando”, escribió en sus redes Claudia Vázquez, quien fue por años una de las figuras principales de los corsos guaireños. “Es difícil calificar un carnaval ya que es un completo de todo desde palcos, buenas comparsas, sonido y batuque y público obviamente que se hizo muy ausente en la primera noche. Sufrido, me refiero a que se notó que las comparsas dieron de sí para lucirse con los escasos recursos. La pregunta es: ¿Tan desvalorizado está el corso gua’i que ni auspiciante tuvimos o la organización tuvo que ver?”, se lamentó, por su parte, Óscar Martínez, exparticipante de los corsos.
CAACUPÉ. Por deudas y falta de rubro, ya desde el 2019 se dejó de organizar los corsos de Caacupé que eran de los más populares en el país.


