
Soledad Ramos, hermana mayor del mitãrusu golpeado, denunció el hecho de violencia contra estas dos personas. La denunciante mencionó que efectivamente el menor cometió el hecho de hurto, pero que lo hizo en desconocimiento, teniendo en cuenta que el muchacho sufre de trastornos mentales y desde hace tiempo sigue un tratamiento psiquiátrico. En la golpiza el mitã’i perdió algunos dientes y sufrió una hemorragia en la boca producto de los golpes recibidos. Los familiares presentaron la denuncia correspondiente ante el Ministerio Publico.
Tras la golpiza, la mujer recuperó la prenda que supuestamente le fue robada por el chico y se retiró del sitio.


