Los pequeños aprendieron el oficio de su madre, doña María Villalba, según cuentan los que los conocen. Ambos son amantes del fútbol y pagan sus prácticas gracias a la venta de sus trabajitos.
El mayor, Augusto, practica en el club Carlos A. López, conocido como “Chocalí”. Por su parte, Adán, el más chiquito, es el más apasionado por el deporte y dice luego que algún día será un gran futbolista. “Algún día voy a ser jugador de la selección nacional”, expresó.
El sueño de estos pequeños es conocer a los jugadores Nelson Haedo Valdez y los melli Romero, según manifestaron ellos mismos.

