En un momento dado, dos hombres empiezan a discutir, algunas mujeres decidieron meterse en la disputa ha oiko la guarara. En medio de amenazas de denuncias, todos los dedos apuntaron al chofer del colectivo, que por más que quiso tranquilizar las aguas, fue acusado de dejar subir a más gente de la que podía viajar sentada.
En la parte más caliente se trenzaron unos cuantos goles, pero finalmente la cosa se calmó.

