“Se resistía, y yo le tocaba, le mimaba, le tocaba su cabeza, su cabello, pero ella se hacía la dormida, ella quieta. Esa fue mi costumbre desde el día en que nos casamos. A mí me gusta mimar porque me gusta también que se me mime, yo soy mimoso”, dijo Friedmann quien también señaló que en el momento del “ku otro” funciona todavía.
“Yo tengo 64 años. No, no, no, había problemas a la inversa de lo que la gente podría haber esperado. Péako puroite, siendo un adulto muy bien tratado, no tomo, no farreo, no tengo diabetes, colesterol, hipertensión”, dijo Friedmann.
Por su lado, Nancy Quintana usó sus redes para decir que ya no seguirá “el juego estúpido”. “A mí no me importa lo que la gente piense de mí. Las personas que me conocen saben cómo soy. Yo no estoy para vivir mi vida como a la gente le gusta”, remató la esposa joven.

