Los días no son fáciles. Un sentimiento de profunda angustia los invade. El cumplir con las exigencias impuestas ante la propagación del Covid-19 agobia por ese futuro incierto en el que viven. Y además, la forma en la que ellos lo están cumpliendo en el vecino país, tan cerca pero tan lejos de todos, hiere aún más a esa esperanza maltrecha que se niega a extinguir.

Mediante un video que recorrió las redes sociales, una compatriota de las que están en ese grupo en rapailandia, contó su mayor preocupación en medio del aislamiento que están viviendo, dejando bien en claro qué es lo que sienten cada uno de ellos.
Ella es Ramona Insaurralde, quien dijo que desde hace tres días están cumpliendo con la cuarentena, pero que hasta el momento no recibieron la visita de ningún médico para resguardar la salud de todos.
La doña, que es oriunda de Coronel Oviedo y está a punto de cumplir 68 años, asegura estar preocupada por su salud debido a que es paciente con diabetes e hipertensión, lo cual la coloca entre el grupo de riesgo.
“El avión que iba a volar hasta Paraguay, el último, fue cancelado. Por suerte el cónsul de Paraguay nos trajo hasta acá para acercarnos a nuestro país”, dijo la mujer en el audiovisual. Explicó que hasta ya quedaron sin tapabocas, por lo cual están utilizando ropas para protegerse debido a que no pueden salir del lugar en donde están aislados.
No es que estaban de joda y quedaron ahí

Si bien estos compatriotas están asistidos por el consulado paraguayo en ese país, aseguran que están a la deriva y con un futuro incierto, porque en medio del mar de interrogantes que se abre cada día, se comienza a ir a pique la ilusión de regresar al país.
La situación para ellos se torna cada vez más preocupante debido a que entre las 35 personas están adultos y hasta menores de edad.
Entre los datos que tiran los aislados, indicaron que entre ellos están dos niños, una persona mayor –Ramona-, una antropóloga que debía llegar a nuestro país para ayudar y unos estudiantes becados.
Con esto, los compatriotas buscan dejar en claro que no es que estaban de joda y quedaron ahí, o que vuelven de vacaciones. Estaban por estudio o trabajo, esperando pisar suelo guaraní muy pronto.
“No queremos que nos identifiquen por eso mismo... porque la gente piensa que nosotros somos la peste. No somos enemigos del pueblo paraguayo”, le bajó uno de los compatriotas que están varados en Foz de Yguazú, donde debieron quedarse obligados por no poder cruzar la frontera.


