
Según la denuncia de una familiar en redes sociales, su primo había amanecido con dolores de espalda y tos con sangre voi, por lo que fue a consultar al Hospital Regional de CDE.
El muchacho fue internado en una sala común, pero horas después se empeoró su cuadro. Los galenos informaron a los familiares que se necesitaba una cama de terapia intensiva, pero como había sospecha de coronavirus avei activaron el protocolo.
Y allí empezó el suplicio de la familia, primeramente porque no había una ambulancia para poder trasladarlo hasta la capital del país. Los directivos de la Fundación Tesãi facilitaron finalmente el vehículo, pero lastimosamente el enfermo ya no aguantó el trajín y falleció en el camino. De allí lo trajeron de nuevo al Hospital Regional, donde lo ingresaron a la morgue a la espera del resultado del laboratorio para realizar el procedimiento sanitario. En este ínterin la familia se encontró con las trabas para realizar el entierro.

PROTOCOLO. Finalmente, los restos del joven fueron enterrados y los padres estuvieron a 5 metros del cajón y los demás familiares a 30 metros por el protocolo de salud.
La familia no pudo ni velarle en paz al joven

Las cosas se pusieron más densas todavía cuando empezó a correr rumor de que el fallecimiento del joven fue supuestamente a consecuencia del coronavirus.
Las funerarias se negaron rotundamente a prestarle el servicio fúnebre, porque no contaban con los elementos que exige el protocolo en caso de fallecimiento.
“Es muy triste, porque no pudimos velarle hasta saber el resultado.
Toda la familia está destrozada porque él era nuestro primo con una luz especial”, escribió Diana M. en su muro de Facebook.
Luego de comprobarse de que el análisis salió negativo, los doloridos deudos del joven pudieron enterrar sus restos en el cementerio de Minga Guazú.

