Con la “fashion” Celeste Amarilla y la “ñambeña” Kattya González a la cabeza, más Sebastián Villarejo, Sebastián García, Carlos Rejala y Tito “Correlí” Ibarrola como parte del “contingente”, se procedió a la fiscalización de todo, comparando el precio al que se importó con la calidad de los productos que se trajeron, buscando evitar que algún avivado se siga llenando los bolsillos en esta época de pandemia.
Según dijo Amarilla, estos insumos son parte de lo que se le vendió al Ministerio de Salud, vía licitación, que llegan a nombre de empresas privadas que son más sospechosas que Batman y Robin el 14 de febrero, porque no operan “normalmente” dentro del territorio, sino que aparecen cada vez que hay una licitación.

