“Ha’ekuéra (por sus hijos) la heta ovy’áva la ógare. Chemandu’a la anteriormente okyrõjave, ‘mamá, che rykuepaningo’ he’i cheve hikuái, y eso me dolía mucho. Y les decía ‘agante ko Ñandejára omopu’ãta ñandéve la ñande rogarã”, he’i la doña con la voz un poco quebrada. “Estoy demasiado agradecida con todos los profesorkuéra y con todos los de la escuela que ayudaron para darnos una casa”, dijo emocionada.
La casa que le construyeron mediante colaboraciones se le entregó el domingo por la tarde. Doña Juana es avei parte de una comunidad indígena.
“Cuando fuimos a llevarle víveres, nos percatamos de su situación. Entonces, entre los profesores nos organizamos, colaboramos en guaraníes, otros pusieron puertas, ventanas y también ayudaron padres y exalumnos. Hicimos una casita de 6 x 3, en cuatro días se terminó’’, contó a Crónica el profe Nery Silvestre, quien es director de la institución que hizo el regalazo.


