Pero la niña no se quedó de brazos cruzados. Pidió a los padres hacer algo para no dejar pasar el día. Y lo que hizo fue más allá del amor hacia los demás. Yanet prefirió regalar antes que recibir. Repartió comida, golosinas, ropitas y torta a sus vecinos más carenciados.
“Con su gesto, Yanet demostró que tiene un pequeño pero gran corazón”, dijo ña Gilda Armoa, quien posteó el hecho en su cuenta de Facebook.

