Después de ser capturado, lo volvieron a llevar al lugar del cual salió corriendo. Al llegar, la gente que estaba dentro lo recibió con aplausos y lo único que faltaba era que le preparen una “coreo” y hagan la “ola” en el tinglado.
Pero, así como viene la mano, la comida que va a empezar a comer y la manera en la que va a dormir ya no va a ser como la que recibió en el albergue. Y los aplausos más bien van a llegar cuando el jabón caiga al piso...
Es que, de acuerdo a la declaración de un uniformado, Javier Alarcón es el mismo que el año pasado formó parte de un asalto a mano armada en el que, durante la huída, disparó a matar a un poli, al que terminó hiriendo.
La fiscala Norma Concepción Salinas, de la Unidad Penal 1 de la ciudad de Caaguazú, ya pidió que se lo mande a la cacerolita al “escapista”. Una vez que termine la cuarentena, hay otro encierro que lo espera. Y encima tiene un nuevo proceso penal por violar el aislamiento. ¡Completito!


