
‘‘San Onofre ko es milagroso hina. Él es el Santo que cuida de los trabajadores, en especial de los tejedorkuéra. A él hay que encomendarse si es que uno quiere tener para su casa o estabilidad económica, desde siempre… es un santo muy querido. Pero, es un poco exigente, si vas a rezarle tenés que prender una vela y ofrecer una copita de buena caña, para que nunca te falte nada, eso ya es una tradición’’, he’i a Crónica, Eulalia Lugo (84) de Capiatá.
Doña Eulalia ombe’u que la devoción es de generación en generación porque su mamá y su abuela siempre se encomendaron al santo. Es por eso, que una bebida elaborada por manos paraguayas lleva el nombre de este santo que ya forma parte de los hogares paraguayos hace años.
Su origen orgánico le otorga un toque especial y su elaboración artesanal que cumple todas las exigencias: la caña de azúcar es trapichada para obtener el mosto, luego se transforma en una miel gelatinosa que pasa por un proceso de fermentación. La miel destilada es añejada en cubas de roble virgen, para tener ese color característico y sabor exquisito, que hacen que hasta el verdadero “San Onofre” se deleite con su ofrenda.


