Profe valé da clases a domicilio

“La mejor paga será en el día de mañana cuando los vea formándose y siendo personas profesionales y de bien”, dijo el docente que visita a sus alumnos para no dejarles sin las tareas educativas.

| Por Richard Moreira
Aquí junto a su alumnito.

Ni el amor por los niños, ni la pasión por el cono­cimiento, ni el deseo de enseñar: ninguno de es­tos dones alcanzan, por sí solos, para formar bue­nos maestros y profesores. Pero combinados entre sí, delinean el perfil de do­centes que hoy necesita formar nuestro país y en el que encaja de sobra Ba­silio Torres, un profe rural de la zona de Pilar.

Él siempre lo supo. Des­de chico cuando jugaba con sus amigos a ser maes­tro. Era su juego preferido. Ya entonces se perfiló su vocación. “Lo vocacional está en el placer por la rea­lización de una tarea, y yo disfruto lo que hago. Uno puede elegir ser docente porque le gusta, y por la po­sibilidad de trascender en los demás”, dijo a Crónica.

Precisamente en estos días en que las escuelas y los colegios permanecen cerrados a causa del co­vid-19, Basilio hace tras­cender su labor.

El profe -tomando todas las precauciones sanita­rias- va a las casa de sus alumnitos que no pueden acceder a las clases virtua­les, simplemente porque son de muy escasos recur­sos y no cuentan con celu­lar, ni internet, ni mucho menos una computadora. “Los fines de semana voy a darles clases a mis alumnos de primaria en la zona de Potrero Esteche, distrito de Guazú Cuá.

En la semana bajo infor­mación de la plataforma, los imprimo, y sábado y do­mingo voy a dar clases con ellos”, contó.

“Ellos no tienen WhatsA­pp, no tienen energía eléc­trica, no tienen televisor. No puedo dejar de ense­ñarles. No puedo dejarles sin educación”, añadió. “La mejor paga será en el día de mañana cuando los vea for­mándose y siendo personas profesionales y de bien”, explicó.

“Es la vocación la que en medio de todo lo que pasa empuja a tantos profesores en el país a continuar en­señando y por sobre todo a ayudar”, finalizó Basilio •

“Ojalá se pueda dar lo de la energía eléctrica”

Basilio es profe en la Escuela Básica Nº 5.659 “San Pa­blo”, en la zona de Guazu Cuá, departamento de Ñeembucú. El lugar don­de enseña no cuenta con el vital servicio de la energía eléctrica, actualmente en proceso con las colocacio­nes de las columnas y tendi­do de cable, con gestión del gobernador de Ñeembucú.

“Ojalá se pueda dar lo de la energía eléctrica pron­to. Eso va a ser una herra­mienta importante para que la educación llegue a más niños y con mayores instrumentos como la tec­nología”, comentó mien­tras -tapabocas de por me­dio- daba clases el pequeño Elías, quien cursa el segun­do grado.

“Aquí no podemos reali­zar las clases virtuales por­que los alumnos no cuen­tan con energía eléctrica, y ninguno de ellos -como así también sus padres- no cuentan con celulares de alta gama. Es por eso que me nació impartir las clases de esta forma, no me queda de otra”, finalizó.

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