Todavía recuerdo como ayer aquel momento tan hermoso que llegué a tener al lado de la mujer que hoy día ya es mi “ex”. Nos conocimos por esas casualidades de la vida, tras unos meses de habernos conocido me confesó que era casada.
Bueno, cuando empezamos a salir juntos me contaba de sus problemas con el marido, se dejó de él y en unos pocos meses nos acompañamos. Ella ya había tenido un hijo con el marido, jamás me opuse a que el hombre viniera a visitar a su hijo. Y de ahí fue que nacieron los cambios en mí, no eran por celos, eran cosas que pesaban, como de haber destruido aquella familia.
Yo empezaba a ser distinto con ella y en un momento dado me llegó a dar un hijo. Tal vez es tan absurdo lo que voy a decir, pero son cosas de la vida. En su quinto mes de embarazo nos dejamos y sin explicación alguna ella volvió con el marido.
Un día le escribí y le pregunté cómo está en su embarazo, a lo que me contestó que no era problema mío, que el hijo que ella tiene es del marido. Fue triste. Yo pensando que era así, la dejé para su tranquilidad.
Pasó el tiempo, se llegó a mudar cerca de mi casa y de allí hasta hoy me sigue buscando, diciéndome que la perdone por lo que hizo.
Tal vez por quererla no la puedo odiar, pero ya no deseo estar con ella, inclusive cuando tenga la capacidad económica voy a hacer la prueba del ADN al niño.
Me dijo que no es mío, hasta le reconoció el marido, pero verdaderamente soy yo el padre de sangre y lastimosamente hay mujeres así.
Ya pasaron tres años y ella aún dice que me extraña, pero yo le propuse amistad solo por querer acercarme a la criatura y eso ella no acepta, que yo solo hable con ella por el niño.
Yo siempre estuve seguro y nunca lo negué, aunque el otro lo reconoció, pero demasiado me parece.
Me pregunto cómo pueden haber mujeres que dañan fácilmente sin importarle el sentimiento de quien no se merece, y cómo podrían tener derecho de decir que todos los hombres son todos iguales; diría que no todos somos iguales. Ella me dijo que está arrepentida, pero cómo podría yo volver a creer después de todo.
LA RESPUESTA: ESOS AMORES QUE NUNCA SE TERMINAN, PERO TE HACEN DAÑO
Hay relaciones complicadas que requieren corte definitivo
Lo mejor que puedes hacer es tomar consciencia de tu situación, haciendo un trabajo interno, reflexionar y observar qué está ocurriendo en realidad en tu vida. Enfócate en tus metas, esa es la prioridad. Bastante complicada la historia de amor, gracias por compartir en este espacio de “Cosas del Corazón”. Respondiendo a tu pregunta de por qué hay relaciones que terminan y vuelven una y otra vez. Son dos errores básicos que suelen darse, las personas se apresuran a terminar por una simple discusión y cuando ya están separados creen que no encontrarán otra persona que los llene como la anterior. Ahí se genera una relación de codependencia (caer en lo mismo y que nos haga daño).
En ocasiones, no son más que un capricho por un ciclo que no se ha cerrado, es decir, cuando no terminan bien su relación y, por lo tanto, sienten que no se ha terminado del todo. Salen, tienen una aventura y como todo va bien, regresan, pero se dan cuenta que no funciona, arman una pelea y se dejan nuevamente. Estas situaciones se presentan por falta de madurez.
Hay otras relaciones que son adictivas, donde las parejas se unen para hacerse daño, pero que no pueden romper definitivamente, ya sea principalmente por temor, culpa, debilidad o falta de autoestima. En estos casos hay que identificar cuáles son las diferencias y las actitudes negativas que comparten. Sobre tu pequeño, si es tu hijo tenés derecho a crear el vínculo con él, pero tenés que resolver con los canales legales que correspondan.


