“Quién sabe todo lo que tuvo que soportar el hombre para llegar a atentar así, solo el Señor sabe y comprende. Quizá no hemos estado muy cerca de esa persona, no le hemos prestado atención. Nos hemos olvidado de sus reclamos y de sus angustias”, tiró el karai pa’i al acordarse del suboficial Casco, quien asesinó a sus dos hijos menores, a sus suegros y a su cuñada.
Upéi el sacerdote le pidió a todo el pueblo paraguayo que “recemos por él, por toda su familia, por la que está en camino viniendo de España también y por todas las personas que se encuentran cerca de esa situación”.
Además recordó lo terrible de las enfermedades mentales y que solo Dios les puede aliviar el sufrimiento, “el agobio y el cansancio son terribles y el Señor nos anima. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré y eso le pedimos al Señor, suplicantes”.

