En el recinto policial estaban recluidos 12 “nenes malos”, de los cuales 5 se fugaron sin dejar una cartita de despedida.
El custodio del calabozo aparentemente se descuidó un chiqui de los “letrados”, quienes otrozá uno de los barrotes de la celda para salir cual blanca palomita volando del lugar.
Los uniformados al pillar el ñepiã solicitaron apoyo a las comisarías aledañas para tratar de recapturar a los prófugos. Los volái rodearon la zona de la Chacarita y toda la zona céntrica de la capital para el operativo.
Los agentes demoraron a varios mitãrusu para la verificación de sus identidades, pero ninguno formaba parte del grupo de los fugados.

