- Por Jorge Izquierdo
En su momento supo ser un pelotero muy destacado, zurdo y con buena pegada. Sus buenas actuaciones y su garra dentro del campo de juego le valieron incluso para ser llamado a la Albirroja, hablamos de Mauro Monges (37 años), quien hoy día, alejado del fútbol, le sigue poniendo huevo a lo que venga. Atendé por qué: “Ya cuando era jugador de fútbol empecé con el tema de la gallinería. Tengo unas 16 mil gallinas con las que me mantengo. Todos los días avendé la ryguasu rupi’a. A veces vendo gallinas también”, arrancó diciendo el caaguaceño a Crónica.

El exvolante mixto, incluso enganche, siguió detallando sobre el nuevo rubro que tiene en su ciudad natal. “Ahora me levanto mucho más temprano que antes. Desde las 4 de la mañana ya estoy de pie para trabajar con mis gallinas. Estoy hasta la tardecita, a veces incluso hasta muy de noche. Si las gallinas amanecen bien, ponen unas 800 unidades de huevos por día. Semanalmente estamos vendiendo entre 1.800 y 1.900 planchas. Aha porã hese. Me gustó trabajar desde siempre y ahora lo sigo haciendo gracias a Dios. Tengo 6 perros que son mis guardias, emacaneá ha nde jyva ho’úta hikuái”, añadió el rubio.
Mauro, desde chico fue una persona que se sacrificó para salir adelante y sobre ese aspecto, nos dijo que “vivía con mi abuela y salía a vender bollos por la calle, eso hacía a la mañana y por la tarde me iba a la escuela. Péa la che py ha che pópe añeha’ãmbaite para progresar en la vida”.
“El fútbol me dio mucho a mí, por ahí fui yo el que no le di lo que pude, tenía condiciones, pero bueno, acá estamos”, finalizó Mauro.
RECORRIDO
Mauro jugó en Tembetary, Sportivo San Lorenzo, Guaraní, Nacional, Olimpia, 2 de Mayo y Deportivo Caaguazú, de nuestro país. En el exterior lo hizo en Rosario Central (Argentina) y Pacífico (Perú).
DT QUE LO AYUDÓ
Monges eligió a Gustavo Costas como el DT que le marcó en su carrera: lo dirigió en Guaraní y Olimpia, además de recomendar su llegada al fútbol argentino. “Es un señor DT, muy noble y dado con todos”, dijo Mauro.
Hasta hace poquito le gritaban de todo a Monges en la cancha

Al recordarse de puteadas que recibió a lo largo de su carrera, Mauro calculó unos segundos y se rió nomás, para luego confesar que “en Argentina (Rosario Central) no escuchaba las puteadas porque siempre jugábamos a estadio lleno y el ruido de las hinchadas era inmenso. Era una locura el aliento que metían los argentinos. Ya cuando estaba en mi última etapa, jugando por el Deportivo Caaguazú lo que escuchaba de todo: ‘Ejedehámana nde karai tuja, ovaléma, nderevalevéima’ me decían y luego metía de tiro libre ha apyta idoloite jey. Son cosas del fútbol. Lo bueno que yo tenía era una buena pegada y casi siempre terminaba aportando algún gol o alguna asistencia”, culminó en medio de su buena onda.
La espina que le quedó en su carrera
Mauro tuvo dos etapas en Nacional, la primera de ellas en el 2004, donde tuvo la chance inmejorable de ser transferido a Europa: “Estaba en mi mejor momento. Llegó una oferta del Werder Bremen de Alemania y Nacional pidió de más. Le dije a Harrison (Robert), que cuando eso estaba en la directiva, que me den a cualquier precio, que me quería ir. Me dijeron que espere y no quise esperar. Luego Rosario Central vino y me llevó. Yo quise ir a Alemania”, tiró.
Sus cuates en Olimpia, ¿ser DT? y el estadio que se hará allí

En el 2008, Monges jugó en filas del Franjeado, donde no le fue como esperaba. “Fue lindo llegar a un equipo grande, lastimosamente era una época donde el club no andaba bien y eso repercutía en los resultados. Estando ahí compartí habitación con Ángel Ortiz y Carlos Humberto Paredes, de quienes escuché muchas cosas y las que he aprendido bastante”, señaló nuestro protagonista.
Sobre la elección de dirigir, Mauro dijo que “no me estira mucho eso de ser entrenador. Por ahora luego me es imposible porque trabajo todos los días y me consume mucho tiempo”.
En Caaguazú se hará un nuevo estadio con capacidad para 5 mil personas y sobre ese punto, el zurdo nos comentó que “ese estadio va a ser un sueño para todos los caaguaceños. Le va a venir muy bien a la zona. Ojalá que el Deportivo Caaguazú ascienda muy pronto a mejores categorías”, redondeó.
La figura mundial que era pasapelotas en el equipo de Mauro
En el 2005, Mauro se fue a jugar en el populoso equipo de Rosario Central, con el que salieron terceros en ese campeonato ganado por Vélez Sarsfield. “Fue una buena experiencia en mi carrera, jugué clásicos (ante Newell’s) y eran increíbles. Cuando estaba allí, nuestro pasapelotas era Ángel Di María. Él aparece en una foto con el equipo principal. Se convirtió en una gran figura, en Rosario lo adoran y están esperando que regrese a jugar ahí. Conmigo estuvieron también Marco Ruben y José Chamot, quienes fueron grandes compañeros que tuve”, sintetizó.
El consejo que su padre le dio y que le sirvió

Mauro es un tipo muy cálido, amable con todos, el famoso arriero porte. Cuando asomaba en la Primera División de San Lorenzo, su padre le dio un consejo que hasta ahora el exjugador recuerda. “Famoso era el tema de modelos umía, pero che nañe’êkuaái voi la castellánope. Mi papá me dijo ‘che ra’y ani reike péa pe tema pe (modelos), embyaty’imi nde platita ha rejogua propiedad. Umía ovalevéta ndeve’. Le hice caso y gracias a eso tengo terreno y sigo trabajando. Me enfoqué en jugar, en consolidarme en la Primera División y creo que me fue bien”, le bajó Monges.

