Fuertes olas de viento acarician sus húmedas mejillas que miran fijo hacia el otro lado del río, en donde muchos la esperan.
“Yo amo mi profesión, por eso no importa arriesgarme con tal de cumplir con las personas que más necesitan”, dice con voz alta Matilde Ruiz Díaz (59), una licenciada en enfermería del distrito de San Cosme.
Su vocación no tiene límites, y sin saber sobre los peligros que la esperan en su trayecto, va hasta las islas más alejadas de su zona para cuidar de la salud de las personas.
Trasladada por un añejo bote, golpeado por las aguas del caudaloso río Paraná, y pálido por los años que ya tuvo que nadar, lleva en sus manos un pinchazo de esperanza para los que están olvidados a causa de la distancia.
La licenciada, como la conocen, dice que no es una responsabilidad, pero que lo hace con todo el amor, ya que para ella velar por la salud es lo principal.
“Muchas personas no pueden llegar hasta nosotros y cuando me doy cuenta, ya me voy junto a ellos. Entre todos tenemos que ayudarnos. Mientras nos cuidamos del virus, que se contagie solo solidaridad. Que sepamos mostrar ese amor que se debe tener por el prójimo”, aseguró con voz profunda la mujer.
Añadió que principalmente lleva la inmunización para los niños, debido a que ante la falta de recursos sus padres no pueden ir hasta el puesto de salud. Pero su incansable labor no empezó ahora, ya que según ella desde que se inició en el puesto de Atingy va de casa en casa llevando esperanzas de una vida saludable a todos los pobladores.
“No me voy a cansar nunca de este trabajo, amo mi trabajo y por eso hago todo lo que hago”, expresó emocionada la profesional.

OTROS CAPOS
La licen he’i que muchos profesionales de la salud de su zona avei se aventuran a llevar la asistencia como lo hace ella, pero no por ser una responsabilidad, sino respondiendo a su vocación.
NO CREEN
En cuanto al covid-19, explicó que existe un gran porcentaje de personas que no creen en el virus y por ellos no se cuidan, poniendo en riesgo a los demás pobladores que creen en el mba’asy y se cuidan.
OLLAS POPULARES
La situación también es crítica en esta zona del país y, por ello, muchos lugareños hacen de todo para poder ayudarse mutuamente y chulear la necesidad. “Hacen ollas populares en los barrios”, he’i.

“No tengo miedo para viajar en la canoa, estoy acostumbrada”
Surcar las fuertes y peligrosas aguas del río Paraná no es de los desafíos que asustan demasiado a la licenciada Ruiz Díaz.
Según mencionó, ella está más que acostumbrada. Es más, asegura que desde que dio sus primeros pasos se pasea en canoas en esta zona.
“Yo nací en la Isla Yacyretá, fui una de las afectadas y mi casa es de la entidad. No tengo miedo para viajar en canoa porque estoy acostumbrada. Me mudé a los 18 años a San Cosme y siempre viajé por el agua. Prácticamente viajo sobre mi casa”, le bajó la profesional.
Matilde asegura que siempre y cuando la vida le permita seguirá yendo hasta los lugares más recónditos del país, de la forma que sea, para cuidar de todos sus pacientes.
“Espero pueda llevar la vacuna contra el coronavirus”, he’imi

Las circunstancias propias de la pandemia por el coronavirus obligó avei a muchas personas a quedarse en sus casas, para evitar un contagio masivo. Es por eso que también la labor de las enfermeras del país se volvió mucho más arriesgada, ya que deben llegar a todos los pobladores por medio de recorridos.
En ese sentido, la profesional asegura que espera poder hacer llegar a todos sus pacientitos la vacuna contra el coronavirus para que estén más tranquilos por el mba’asy. “Espero que dentro de poco tiempo pueda también llevar las vacunas contra el coronavirus a los más aislados. De esa misma manera lo voy a hacer, cumpliendo siendo con mi vocación”, he’i.

