Antes de la crisis sanitaria, la plata se traía de Brasil, Argentina, Bolivia, que son los que más se manejan, algunos se surtían de Chile, pero ahora nada.

La mayoría recorre casas de empeño o se surten de revendedores para cumplir con pedidos, trabajan desde la casa y usan las redes sociales para las ventas.
“El oro encareció, de 24 kilates está a 360 mil el gramo. El precio del oro internacional en Londres estará alrededor de 45 a 46 dólares el gramo, sum ale a eso la escasez, la gente te vende un poco más caro, hasta 50 dólares el gramo y si necesitás tenés que comprar”, señaló el orfebre Víctor Aguilera.
Hoy día muchos compran de Paso Yobái, Guairá, algunos incluso subalquilan terrenos adyacentes a las minas para extraer las rocas preciadas, a pesar de que la calidad no es la misma por la cantidad elevada de otros materiales que tienen como bronce, zinc, mismo la plata, que requiere un proceso más para sacar las impurezas.
El maestro orfebre enseña también en la escuela de Joyería Itajú en el Mercadito número 2 de Luque, donde de a poco están volviendo a la normalidad con el “modo covid”. Actualmente son 4 los que estudian filigrana y despliegan todo su talento en la creación de las joyas.
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“MODO COVID”
Cuando empezó la cuarentena Itajú se cerró, ahora están volviendo al taller, además de cuidarse de los productos inflamables, siguen los protocolos sanitarios.
LA CALIDAD
“Con un escáner se testea y ven las impurezas (otros elementos) que desaparecen con los ácidos que utilizamos para el tratamiento y te queda el oro”, indicó Aguilera.

“Prefiero comprar material porque va a subir más”, dijo
“Afectó mucho a los joyeros la pandemia, seguimos vendiendo a través de las redes sociales, trabajamos desde la casa y sobre pedidos de aros, pulseras para regalar, pero muy poco en relación a lo que era antes, sobrevivimos con las ventas y el ahorro”, señaló.
Los más precavidos juntan la merma que se queda con cada tratamiento de ácidos para obtener el oro puro; es decir, recogen lo que sobra, a veces 50 o 60 gramos en un año es lo que pueden ahorrar.
“Si tengo dinero prefiero comprar oro porque va a subir más, la cuestión también es que conviene invertir que poner en el banco tu dinero. Prefiero tener material a mano y trabajar”, indicó.
Quiere aprender nuevas técnicas con la filigrana

Carlos Villagra es uno de los estudiantes de orfebrería, quien con mucha paciencia trabaja el material bruto hasta convertirlo en hilos de plata muy finos y con ellos hacer joyas de filigrana.
Busca seguir la tradición familiar de joyeros, siempre estuvo en ese ambiente, pero nunca se dedicó a esto hasta ahora.
“Hace más de un año me propuse seguir con la tradición, con mis hijas y mi señora, a partir de ahí ellas tomaron el hilo y yo las acompaño. Entonces me propuse aprender las técnicas y ayudarlas con nuevos diseños hechos en casa”, señaló.



