- Por Jorge Izquierdo
Del baúl de los recuerdos, pero con una sonrisa de oreja a oreja cada vez que lo rememora, así y en medio de su buena onda el exdelantero Marcial Garay (52 años) nos contó unas cuantas anécdotas realmente dignas de ser enmarcadas entre las cosas más increíbles que le pasaron en su carrera.
El hombre oriundo de Encarnación y que supo jugar en varios equipos de nuestro país, como así también en el fútbol de México y Colombia, se acordó de cuando se empezaba a consolidar como goleador del Sportivo Luqueño, allá por 1992.
“Yo caí inocentemente en algo que hasta ahora me causa gracia. En la semana que íbamos a jugar ante Colegiales, los periodistas me preguntaron cuál era mi equipo favorito y yo les dije Cerro Porteño, como que en mi casa éramos todos cerristas. Eso había sido se grabó y se publicó en la radio y en los periódicos. Llegó el domingo y yo marqué los tres goles ante Colegiales (fue triunfo del Chanchón 3 a 1) y la gente me puteaba sin parar, desde el inicio del partido hasta el final. Incluso cuando iba marcando los goles, más me puteaban. No me perdonaron lo que dije”, arrancó diciendo Marcial a Crónica.
“Al terminar el partido, el técnico ‘Toto’ Gamarra me agarró de la mano y nos fuimos a desafiarle a los hinchas. Gamarra era un loco (entre risas). Les dijo: ¿Mba’e la pe’uséva?, ¿mba’e la peipotáva? Y nadie dijo nada, se callaron todos. A Luqueño le tengo un gran cariño, fue el club que me dio la posibilidad de debutar en Primera y el club que me abrió las puertas como DT en las Inferiores”, expresó el expelotero.

CLUBES
Marcial jugó en Nacional y San Juan de Encarnación, Luqueño, Olimpia, Sol de América, Guaraní y 12 de Octubre de Itauguá. Además de Juventud de la Liga Luqueña. Afuera lo hizo en Morelia de México y Unión Magdalena de Colombia.
Le motivaba ser pateado en los partidos

Garay también nos sorprendió con algo. “Enfrenté a buenísimos defensores: Carlos Gamarra, ‘Chito’ Ayala, Nelzon Zelaya, Catalino Rivarola y a los centrales uruguayos que traía Olimpia. Me motivaba que me pegaran, sentía cómo que me daba impulso para seguir. Me gustaba que me metieran patadas. Era como un despertador para mí. Me levantaba, me sacudía y seguía nomás”, culminó el encarnaceno.

Como DT ya está a full con las Inferiores
Marcial ya es ent renador de fútbol y actualmente está trabajando en el Ciclón, en la categoría Sub 18. “Me está yendo bien, aprendo mucho en esta etapa. Empecé a dirigir las Inferiores de Luqueño, luego Guaraní y, gracias a lo que hice, pude llegar a Cerro. Me hubiera gustado jugar acá, pero no se me dio. Estoy contento de poder ser parte de este club. Ya conseguimos tres o cuatro campeonatos con las Inferiores y eso me pone feliz”, puntualizó.
Tuvo que remarla bastante para poder sobresalir gracias al fútbol

Desde trabajar en una panadería, hacer de gomero, plomero, albañil y todo lo que se pueda, fue la adolescencia de Marcial Garay, antes de jugar en la Primera División del Sportivo Luqueño. “Era de familia humilde, pero muy trabajadora. Desde joven valoré el sacrificio. Con la plata que recibí por mi transferencia al Morelia de México pude comprar para mi casa. El fútbol me lo dio prácticamente todo a mí. Eso trato de inculcarle a los más chicos”, concluyó Marcial.
Vivir bajo las graderías…
Tras llegar de Encarnación, para chutar en Luqueño, Marcial tuvo que vivir bajo las graderías del “Feliciano Cáceres”. Sobre ese aguante que tuvo, Garay dijo “para mí era como vivir en un hotel de 10 estrellas. Estaba enamorado del fútbol y solo veía la hora de poder jugar. Aguanté de todo, pero eso valió la pena”, tiró.
El blooper de Danilo Aceval
En el 2005, en un duelo por Copa Sudamericana entre Guaraní y Cerro (cancha de Olimpia), Marcial, quien jugaba para el “Indio”, le hizo un gol a Danilo Aceval, arquero azulgrana. El gol fue un jápi de Danilo que quiso sacar un pase largo y chutó por la espalda de Garay y fue gol. “Cada vez que nos encontramos nos cargamos con eso”, dijo Marcial.

