La diversión en las calles terminó cuando el virus maldito se instaló en nuestro país. Las salidas, farras y bailes quedaron en el olvido en gran medida por culpa de los protocolos de seguridad, aunque hay todavía alguno que no se enteró y sigue aglomerándose, pero son los menos.
Si bien son muchos los perjudicados por las calles silenciosas “modo covid”, hay un sector que antes se adueñaba de las avenidas para ganarse lo suyo, con lo que los farristas dejaban a su paso.
Hablamos de los recicladores, esos caminantes que junto con sus carritos buscaban un poco de alimento en eso que muchos consideraban basura. Alberto González (40), quien recorre todas las calles fernandinas bajo la oscuridad, contó que desde que empezó la pandemia las calles quedaron limpias de botellas de chupi y latitas, ya que los borrachos se esconden. “Hendy kavaju resa ahora, no juntamos más nada. Muchos borrachos se quedaron en sus casas y nos dejaron sin el puchero”, dijo a Crónica el capo.
Y es que los momentos en donde hasta compartía los minutos de felicidad con los dueños de las fiestas y se llevaban su pequeño oro se quedaron solo en la memoria de estos trabajadores, ya que ni una latita ndaje no hay para recolectar y ahora la crisis ya les afecta mucho. Alberto contó que debe trabajar más horas y recorrer más kilómetros para sumar un poco más de peso en su carrito. “Antes en el recorrido de siempre juntaba ya unos cuantos, ahora tengo que caminar más kilómetros para sumar un poco más de plata. Seca vera, la gente parece que guarda todo ya sus latitas, ni en la basura ya no conseguimos ni un poco”, le bajó.

NI LA MITAD
Alberto explicó que antes en una noche de laburo a full ya podían llenar sus carritos de latitas y ya ganaban lo suficiente para poder llevar el pan de cada día para sus hijos, pero ahora ni a la mitad llegan ndajeko.
CAMBIAN DE RUBRO
Aseguró avei que muchos dejaron el rubro y ahora se dedican a otras cosas, ya que no les alcanza para comprar el puchero. “Algunos se volvieron vendedores ambulantes, trabajan de día porque hay muchos controles”, he’i.
Nunca pasó por una sitú igual, contó el karai
Alberto aseguró a Crónica que lleva laburando como reciclador hace más de 20 años.
Expl icó que pese a que existían épocas en las que bajaban los objetos a reciclar en las calles, nunca pasó por esta situación que trajo la pandemia. “Siempre encontrábamos algo o juntábamos un poco al menos.

Hay gente que sí o sí toma y deja por ahí sus envases y latitas para que nosotros podamos pasar a juntar, pero ahora seca vera es. Suelo hablar con otros recicladores y también están en la misma situación, roñembyasyparei”, he’i voi el hombre. Explicó que esperan recuperarse de la crisis.
Ahora “cruzan fronteras” en busca de latas
El reciclador comentó que las circunstancias les obligan a aventurarse en zonas desconocidas para seguir buscando un poco más para alcanzar a llenar al menos la mitad de sus carritos. Y es que tanto las bodegas, estaciones de servicios y otras zonas comunes de farra se volvieron un cementerio, ya que nadie más sale de su casa.
“Ahora cruzamos fronteras, así le decimos nosotros cuando nos vamos a otras ciudades, no tenemos de otra. Muchas veces hasta entramos en territorio ajeno pero explicamos la situación y nos entendemos. En verdad estamos necesitando mucho”, dijo también el trabajador.

