Sabe que la tormenta pasó, pero dejó secuelas, como el bajo tono de voz con el que habla, huella marcada a hierro en su salud. Estuvo intubado durante mucho tiempo en esos 24 días de terror que le tocó vivir, y aún se lo escuchaba un poco agitado dentro de la nota que brindó a Crónica Digital.
“Cuando estuve despierto y me tocó pelear, solo le tenía en mente a mi señora e hijo, rezaba para seguir luchando. La oración de la familia fue primordial, tengo una familia católica, creyente y hoy en día ya estoy en mi casa”, contó.
Dalila, esa “guerrera” que en noches enteras estuvo en primera línea cuidando a su marido y solo cuando la enfermedad dio tregua durmió en los pasillos, cuenta que lo vivido y visto es algo que pega muy adentro.
“Lo que uno ve y pasa dentro de un nosocomio es algo imposible de explicar, más aun sabiendo que salen los doctores a contarle a los parientes que su familiar falleció por culpa del covid”, dijo ella, quien avei se contagió entre batas y salas de internación.
Ni idea luego de cómo-pa se contagió he’i
Revisa los días... Su mente va para atrás y vuelve. Repasa los saludos, los lugares por los que pasó y aquellos que pasaron cerca suyo. ¿En qué momento empezó la pesadilla? Eso es algo de lo que Fredy no tiene idea.
Dalila tampoco recuerda el momento, pero sí asegura que “al primer síntoma o molestia vayan a consultar, es la única manera de poder salvarse”.

