Oriundo de la comunidad indígena Tekohamiri, de San Joaquín, Caaguazú, Emérito Flores (32) tuvo claro desde pequeño lo que quería: estudiar una carrera universitaria y ser alguien en la vida, tal y como él lo describe.
Y lo consiguió. Se recibió de docente. Pero él no paró ahí. Desde hace un tiempo es también director de una escuela en la comunidad donde vive y trabaja.
“Le llamaron al líder de la comunidad y le dijeron que si yo quería, había forma de entrar ya a enseñar en la escuela. Después ya empecé a trabajar y ahora ando tranquilo y ayudo a mi comunidad”, aseguró a La Nación.
El joven docente mencionó que fue el ingeniero Juan Báez, de la pastoral indígena de Coronel Oviedo, quien lo ayudó a cumplir su meta de ser un profesional.
“Él empezó a buscar la forma para que yo estudie. Primero estudié seis meses informática en Caaguazú, después terminé eso y regresé a la Universidad gracias a Dios porque ese era mi sueño”, finalizó.

COMO DIRE
“Me dieron la oportunidad de ser el director de la Escuela Básica Nº 6.516 Tekohamiri, que significa un lugar chico, en idioma nativo”, comentó.

