-¿Te imaginaste que Rolando terminaría así?
-La verdad que no, porque entró por sus propios medios, caminando, jamás pensé que iba a salir muerto de ahí en menos de un mes. Realmente un golpe muy duro. Me caló muy profundamente, él no tenía ninguna enfermedad de base, nada.
-¿Llegaste a hablar con sus familiares tras lo sucedido?
-Mirá. No quiero ponerme peor de lo que estoy, no sé qué decirles y ellos no van a tener tampoco nada que decirme. La tristeza es muy grande, y con su muerte se está cerrando un capítulo muy importante en lo personal, Rolando es un lindo capítulo que formará parte de mis memorias que estoy preparando.

-¿Cómo se conocieron?
-En 1970 él es considerado número 1 en la Argentina, no es fácil llegar a eso. Por un desacuerdo con su representante, él decide volver a Paraguay y forma un grupo con sus hermanos, ahí soy convocado. Recorrimos el país y todo el norte argentino. Yo prácticamente vivía en la casa de Rolando. Es muy difícil saber que ahora ya no está.
-¿Queda demostrado que los artistas paraguayos se encuentran en un total estado de abandono?
-Nosotros ni Pytyvõ tenemos, con eso te digo todo. Fuimos censados y hasta este momento yo no recibí nada, y el que no guardó dinero está irremediablemente a correr la misma suerte de Rolando, conste que él tenía una pequeña cobertura de seguro, pero fue totalmente insuficiente. Los artistas fuimos los primeros en dejar de activar y hasta este momento no hemos recibido ningún tipo de ayuda.

