Tras publicarse la historia de las penurias por la que tenía que pasar esta chica, al toque muchas personas empezaron a ofrecer su ayuda para Juana y su familia, incluso ya enviaron giros desde Alemania y EE. UU.
La necesidad de esta gente es tanta que no tiene las comodidades básicas, por lo que se tuvo que pedir a aquellos que llamaban a ofrecer alimentos, que sean solo comida enlatada o alimentos no perecederos ya que no tienen cómo refrigerar carnes o lácteos.
Otro grupo de personas ya se puso en contacto con la docente, quien dio a conocer la historia de su alumna para la construcción de una vivienda, ya que la piecita donde vivían estaba hecha de troncos de árboles sujetados unos con otros.

