“Le vi el lado positivo a esa liquidación, de lo malo se puede sacar algo bueno dije y compré todos los lienzos que pude, compré un primer lote de 30 discos y empecé a pintar paisajes, vi la opción de imprimir fotografías y plotear”, contó.
Pueden ver sus trabajos en Instagram @isaart Hasta ahora todo marcha viento en popa y ella disfruta cada elogio que recibe de sus clientes ya que asegura que si bien en este país no se valora demasiado el arte, siente muy sinceros a los que sí aprecian el esfuerzo.
“Tengo amigos que me compraron acuarelas, que me dicen que las miran y se relajan, eso me pone muy contenta y me hace sentir que estoy haciendo bien”, contó. A la par de su trabajo y la Facultad ella había empezado con venta de cuadros al óleo para generar un ingreso extra.
“Al principio no sabía ni qué precio poner, cómo estructurar la marca, pinté muchas cosas, experimenté c on la acuarela, pintaba y vendía como señaladores, postales, con eso me apalancaba”, indicó.
DATO
UN TOQUE
“Todo lo que toco tiene que tener un toque de pintura, una mancha de tiner”, confiesa la joven artista que se organiza para estudiar y trabajar a la par.

