“Demasiado feliz estábamos cuando había alguna fiesta, esa era mi oportunidad para conseguir algún besito, mientras mis suegros no estaban en medio de nosotros, lo mejor era que no había luz y se usaba 'lampium', eso alumbraba muy poco y ahí aprovechábamos todito el pytumby”, cuenta el karai.
“Muy diferente era antes, había mucho respeto, los hombres eran elegantes con el cabello bien peinado y corto, se usaba cinto, no como ahora se le ve a la juventud con el pantalón todo caído, con respeto se saludaba a los mayores, ahora la juventud no sabe lo que significa respeto, tuicha ocambiá la tiempo”, dice el don. “Yma ro karu pora vaekue, hasta ahora no tomo gaseosa ni empanada mba'e; vori vori, poroto y locro, eso tienen que comer especialmente las criaturas, de criaturas, pobre de nosotros si decíamos 'esa comida no quiero', arasa raka ligábamos y encima teníamos que comer doble la comida”, comenta
En el primer grado sabían ya leer y todo
“Antes no era obligatorio ir a la escuela, la mayoría solo trabajaba en la chacra, yo hice solo hasta el segundo grado, después ya empecé a trabajar en un yerbal, pero aprendí a leer y escribir muy bien. Cuando mis hijos se fueron a la escuela yo les enseñaba matemáticas, multiplicación, división y raíz cuadrada, hasta ahora sé hacer”, he'i el karai.
“El primer grado ya terminábamos leyendo y sabiendo sumar y restar, éramos muy respetuosos con nuestras profesoras, recuerdo que nos turnábamos para llevarle mandi’o mimoi con manduvi a la maestra para su desayuno o almuerzo, porque ellas venían de otro pueblo para enseñarnos, y cuando eso no existía la cantina”, recordó.
LA BENDICIÓN
“Cuando encontrábamos a algún familiar o persona adulta en la calle si o sí le poníamos la bendición, ahora las criaturas ya no saben que es eso”, contó el abuelo.

