Este año no habrá celebración con aglomeración de personas por la pandemia y desde hace días se nota un aire diferente en la Capital Espiritual, que recibió modo covid a los peregrinantes. Desde el 23 de noviembre se cierra el Tupãsy Ykua, donde la pareja trabaja como encargada, además de sacar fotos sobre los caballitos para los devotos que quieren llevar un recuerdo.
“Para mí es también un milagro esta disposición, porque cuánta gente se puede contagiar si se juntan de todo el país, para mí es acertada la decisión, otro día cumpliremos nuestras promesas”, agregó don Félix.
Lo que se quiere es evitar que la gente acuda a la Basílica, desde el 5 estarán más fuertes los controles por la fiesta mariana del 8 de diciembre. El horario en que las personas pueden movilizarse es de 5:00 a 23:00, hasta el 16 de diciembre estará todo restringido.

CONTROLES
La Policía vicheará que no exista la aglomeración de personas, siempre solicitando a las personas que cumplan con todo lo dispuesto por una cuestión de evitar la propagación del covid-19.
“Hay algunos que dicen que van a venir”
Para algunos fue un golpe no solo al bolsillo sino emocional el no poder venir un 8 de diciembre como es tradición y algunos hasta piensan desafiar los controles por más que se dice serán rigurosos.
“Hay algunas personas devotas que yo conozco que me dijeron que igual van a venir, porque no es promesa si no se cumple en el día, me contaron”, señaló Estela.
Es la primera vez que desde su casa escuchará la misa de la festividad y recuerda que cuando supo ella avei se quedó en el aire.

