Después de 7 meses de mantenerse inactivo cualquier refacción, desde el cimiento al techo o una obra llave en mano es un importante empujón en medio de la pandemia. “Nunca me quejé, pero hubo un momento en que el Gobierno pedía que no salgamos de la casa, tuvimos que meter mano a los ahorros, los albañiles pasaron un poco más duro, de todos lados llamaban para algo, pero no se podía trabajar, nos ayudábamos todos”, indicó.
El reclamo de don Sánchez es que los organismos estatales no hacen nada por sacar a los microempresarios del estancamiento, como ejemplo dio la disparada del precio del cemento, que pasa desapercibido en medio de todo. “No hacen nada, el precio del cemento que debería estar entre G. 42 y 45 mil vos comprás entre G. 80 y 90 mil la bolsa; anteriormente controlaban, ahora tranquilamente te facturan. No es verdad que escasea, ellos aprovechan porque nadie controla.
“Aguantamos como pudimos”, he’i
Los albañiles rasguñaron las piedras como se dice en esta pandemia para salvar el puchero. Desde Coronel Oviedo, Juan Carlos Vera (42) hizo todo tipo de parches para llevar alguito a la casa, a pesar de que toda la familia se ayudó más que nunca para sobrellevar el jetu’u de la situación.

“Buscaba por todos lados, gracias a Dios tuve algunos trabajos en esta pandemia, aguantamos como pudimos”, indicó.
Las únicas vacaciones para los trabajadores del rubro son los días de lluvia, después bajo el intenso sol y el hakuvo, ellos la reman para llevar el pan de cada día a sus hogares.
DATO
DISPARADA
El precio del cemento se disparó de un día para el otro, fácilmente llega a G. 90 mil la bolsa, mucha gente recurre a préstamos para invertir en construcciones y otros aprovechan.

