Aprendió a convivir con el dolor, “ya me llaman María Dolores”, bromea. Logró equilibrar el funcionamiento de su sistema digestivo, pero esas molestias no desaparecen.

- ¿Cuándo y cómo habías detectado que sos celiaca?
- A los 40 años me hice un chequeo general. Siempre desde chiquita tuve esos dolores fuertes que eran cólicos intestinales. Todo lo que comía me hacía mal. Eran dolores de estómago nada más, según yo. Por recomendación e insistencia de mi hermana mayor que es celiaca me hice los estudios.
- ¿Cuando descubriste ya había hecho mucho daño a tu sistema digestivo?
- Con la endoscopia que me habían hecho detectaron que ya tenía prácticamente arruinado el intestino. Meses después me da una oclusión intestinal, se me había atorado el intestino. Eso me llevó a una cirugía muy compleja, grave. También tenía adherencia y todos los problemas intestinales. Quedé con una serie de problemas intestinales que ya se da por la falta de nutrientes que dejé de recibir por culpa de mi celiaquía. No es que vivo sufriendo, pero tengo ese tipo de problemas.
- ¿Pudiste estabilizar el funcionamiento de tu sistema digestivo, pero te quedaste como condenada a sufrir dolores por siempre y para siempre?

- Pude estabilizar el funcionamiento de mi intestino porque nunca más consumí cosas que me hacían mal.
- ¿Qué cosas que te gustaban mucho dejaste de comer para siempre?
- Yo no soy muy amante de las comidas. Entonces, no te puedo decir que sufro por no comer lo que me gusta. Gracias a Dios, hoy 9 años después de que me detectaron ya hay demasiadas comidas para gente celiaca. Entonces no te puedo decir que sufro por la comida.
- ¿Seguís con un tratamiento permanente?
- Siempre me controlo. El doctor me había dicho: “Tenés todo, menos tumor”. Sobrellevo mi mal como mucha otra gente. Se sabe que el alimento es el tratamiento para el celiaco. Si yo como alimentos que me puedan hacer mal, no me intoxico. Cuando tengo mucho dolor me voy a mi consulta y me dan mi remedio, pruebo otros medicamentos y así.
- ¿Es como una tortura sufrir tantos dolores?
- No sufro. Al contrario. Yo siempre digo que desde que descubrí que soy celiaca soy feliz. Ya me acostumbré a los sabores de mis comidas. Ya estoy mucho mucho mejor.

“MARÍA DOLORES”
Maricha contó a Crónica, con humor, que su entorno le llama “María Dolores” porque vive con molestias intestinales, pero con tantos años padeciendo eso ya se acostumbró. Y, para su suerte, ya en un momento crítico descubrió que es celiaca y pudo corregir su alimentación dejando de comer todo lo que tenga gluten.

