Después de una dura tormenta el sol salió para ellos. Y vieron la luz por medio de un pasillo en donde las sonrisas le recibieron con una dulce melodía que les demostraba que todo valió la pena. Eso sintió Martín, un joven violinista que con la píldora de la música sana por completo el alma tras el paso del coronavirus con una serenata para aquellos que ganaron la difícil batalla.
“Sabía que la música me iba a regalar momentos muy lindos, pero este fue demasiado especial para mí. Sentir la emoción de todos los familiares de los pacientes que pueden volver a sus casas, notar esa alegría en sus ojos cuando ven a sus seres queridos acercarse en el pasillo. Fue un momento único para mí”, comentó a Crónica el joven músico.
Caminando por el camino de las melodías aseguró que en sus ideas no estaba hacer este trabajo, pero luego de un pedido de un amigo notó la felicidad que también le generaba ser protagonista de este momento único.
“Mi amigo me pidió, era para su tío, iba a salir de alta después de estar varios días en terapia. Cuando salió el señor, su hijo rompió en llanto. La paz les vuelve a la familia en ese momento y entonces decidí tocar regalo de amor”, explicó Martín.
El joven músico contó que disfruta bastante de alegrar la bienvenida de todos los recuperados ya que mediante la música demuestra el verdadero sentido de la vida a todos los que están en el lugar.

Una señora le pidió la música “de Olimpia”
Después de las lágrimas y sonrisas , Martín contó que decidió salir a la calle para volver a su casa. Pero justo en ese momento salió otra persona quien también quería recibir a su familiar con las melodías de una buena música luego de su dura batalla.
“La señora se me acercó y me preguntó si podía quedarme más porque su familiar también iba a salir de alta. Me quedé también, pero esta vez no quisieron la guarania, decidieron recibir a su pariente con la música de Olimpia”, explicó el joven, quien cumplió con la familia ese día.
Fue testigo de dura batallas ganadas he’i
Según el capo, muchas son las personas que a diario luchan desde los pasillos de los hospitales por sus familiares que no se dejan vencer por el maldito virus. Fue así que Martín fue testigo de muchos milagros de vida ya que todas esas personas que lograron superar al virus ya tenían prácticamente sus días contados.
SALAS DE ALEGRÍA
Martín explicó que los aplausos con la melodía del violín llenaron de alegría las salas de los hospitales en donde también todos los días las lágrimas mojan de tristeza
SIN PRECIO
El joven artista explicó que atendiendo a la situación difícil que pasan las personas no pone un precio específico por las serenatas sino que acepta solo lo que le pueden ofrece

