“No sé qué pasó, ahora nomás nos llegaron así los pedidos. La gente no hacía nada, ahora todos quieren arreglar los juguetes de su pesebre”, relató el hombre a Crónica. Para Bruno, este brote de clientes pudo darse gracias al aguinaldo, ya que desde que la gente empezó a tocar plata todo se mueve.
“Todos quieren tener pesebre en sus casas, por eso ahora se están preocupando. Nos vino bien todo eso, ojalá pronto se solucionen los problemas de la economía”, le bajó también el capo. Si bien el rollo manda “curar” a sus santos, Bruno explicó que sus clientes se volvieron muy tacaños, ya que regatean hasta el último ndaje.

