“Yo no elegí ser travesti. Yo nací hombre, pero desde que tengo memoria, me siento mujer. Nadie elige ser travesti, y que todos se burlen de uno y ser rechazado hasta por tu familia. Es muy doloroso sentirse rechazado y humillado, nadie te da trabajo, la gente nos juzga sin conocernos como personas. También somos seres humanos, con sentimientos, nadie elige nacer así, pero es la vida que me tocó”, agregó.
Ahora, con 31 años, Loren lamenta no poder tener un trabajo digno, ya que según ella el hecho de ser una “travesti pobre” es doblemente pecado ante la sociedad. “Soy peluquera, pero no conseguí trabajo, por lo que no me quedó opción de salir a la calle para no pasar hambre. Nadie quiere dar trabajo a un travesti, yo también tengo sueños, siempre fue estudiar Derecho, y no pierdo las esperanzas de algún día ir a la Universidad”, dijo finalmente.

CONSCIENTE
“Yo sé que lo que hago no está bien, pero solo Dios me podrá juzgar. Hago muchas cosas por los demás sin demostrar porque lo hago de corazón. En realidad podemos ser mejor persona que muchos que se creen santos”, comentó.

