Seis décadas creando arcoíris de poyvi

| Por Alex Noguera
Las hamaquitas para bebés, todo un lujo que actualmente salen mucho, según comentó doña Élida.
  • Por Ariamne Roa

Rojo. Amarillo. Verde. Azul. Bordó. Lila... Un arcoíris de fino tejido tipo poyvi adorna una de las tantas veredas de Carapeguá. En medio de tantos colores que alegran la vista, una voz cargada de experiencia se abre paso. “Ese pasás por acá, sacás de ese lado y estirás... ¿entedépa?”. Es doña Élida, que a sus 74 años sigue impregnando en cada entramado una pasión única como hace más de seis décadas.

“Desde que tengo 8 años que aprendí a hacer esto... Y vos sabés que gracias a esto, y te digo con mucho orgullo, crié a 4 hijos sin la ayuda de ningún hombre. A todos los hice profesionales. Tengo tres varones y una nena (sí,para ella sigue siendo esa hijita que jugaba con muñecas) que ya es asistente fiscal”, cuenta con una sonrisa digna de babero.

Pero lo suyo va más allá de ser una kuña guapa que luchó por el progreso de su familia. Va mucho más allá porque gracias a ella hay cerca de 30 personas que pueden llevar el pan de cada día a sus hijos, padres, hermanos, parejas...

Actualmente en su empresa tiene 12 empleados que tejen para ella. Venden al por mayor a mucha gente de todo el país que compra sus productos para revender. Además, hay más de 15 macateros que llevan “a consignación”, o sea que le pagan a medida que van vendiendo.

“Ahora con mi edad ya no puedo tejer, solo me dedico a vender. Tengo personal que me hace el trabajo. Yo les enseño lo que sé y les digo como quiero”, dice la doña con un entusiasmo que invita al ejemplo.

Doña Élida es un ícono de la mujer paraguaya. Luchadora, trabajadora y solidaria que no solo “batalló” por los suyos sino que a través de una labor cargada de arte dio pan a otros.

PRECIOS

Las hamacas tradicionales se pueden adquirir desde 50 mil guaraníes y las más chuchis pueden costar hasta 170 mil. “Para toda clase de bolsillos son nuestros productos”, aseguró Élida.

Hay de todo para elegir.

MAYORISTAS

“Para ayudar a cualquier emprendedor, hacemos precios para los que quieran revender, así nos ayudamos entre todos, yo sé lo que es mantener una familia”, expresó esta ¡campeona!

Con cuotitas se “salva” el puchero he’i

Como la sitú está hendy, hay gente que se dedica a vender sus productos en “cuotitas” como para poder “salvar” el puchero y tener un poco de platita en el bolsillo.

“Los macateros vienen a surtirse. Ellos llevan y dan a cuota y después me pagan, así también pueden ganar. No es luego caro nuestro trabajo”, contó doña Élida.

Además, comentó que “desde 50 mil hay hamacas de hilo y ahora tenemos un nuevo producto que se está llevando mucho, que son las cunitas de hamaca para los bebés. Más son los hombres los que vienen a comprar para regalarle a su señora y también se lleva para regalar en los baby shower”.

“De todo el país viene a comprar al por mayor”, asegura ña Élida

Doña Élida no solo siente el orgullo de haber hecho estudiar a sus hijos y que sean universitarios, sino que además da trabajo a mucha gente.

A los ocho años Élida se inició en el rubro familiar, tejiendo con el poyvi. Hamacas y colchas son su especialidad. “Con los ojos cerrados puedo tejer”, comenta mientras levanta la mano para indicar que “todo el pueblo se dedica a hacer este trabajo. Mirá, fijate... es nuestra pasión”.

Con orgullo por el trabajo que hizo comenta que “por suerte gusta porque de todo el país viene a comprar al por mayor para la reventa. Vienen de San Pedro, Ciudad del Este, Encarnación, Pedro Juan...”.

Comentó que los tapetes se andan vendiendo mucho últimamente y eso ayuda a todos los que entramado a entramado dependen de esto para tener una vida digna.

Últimas noticias