
En vez de médicos y enfermeras en el lugar hacen “guardia” murciélagos y todo tipo de alimañas.
El docente Elvio Ríos comentó que sueñan con tener a profesionales de la salud en el lugar. “Seríamos felices si por lo menos viene un médico una vez al mes. Hay demasiadas necesidades. Si alguien se enferma tiene que ir 20 kilómetros para traer un paracetamol”, he’i.
“Desde hace 15 años estamos pidiendo al Ministerio de Salud que nos habilite el puesto, pero nunca nos hicieron caso. Acá la gente también precisa de doctores”, finalizó Elvio, esperando que las autoridades se den por enteradas que Itá Azul también queda en Paraguay.

