El profesional mencionó que desde el mes de noviembre del año pasado aumentaron los casos y que no tienen descanso por culpa de la inconsciencia de la gente que sigue farreando y no cumple con los protocolos. “El único remedio efectivo es la conciencia”, dijo.
Mendieta, y que tanto el atracurio como el almazolam sirven para sedar al paciente y la administración de la dosis depende del peso de cada paciente, por lo que a algunos se les pide más que a otros. Un paciente de hasta 100 cien kilos podría utilizar hasta 40 ampollas mientras que los que superan los 150 kilos usan hasta 60 ampollas diarias.
“El 80% de nuestros pacientes son obesos y el 20% tiene obesidad mórbida, que son los que llegan a 150 kilos o más. Es muy alta la tasa de obesidad en nuestro país, más en adultos jóvenes y es muy difícil tratar a este tipo de pacientes, ya que se requiere de un equipo de profesionales para realizar los procedimientos de intubación ”, expresó.
La enfermedad puede dejar secuelas por meses

La secuela más importante que se está viendo en los pacientes que estuvieron varios días intubados es la fibrosis pulmonar, que es cuando se te endurece el pulmón y necesitan de un balón de oxígeno para respirar, incluso luego de haber sido dado de alta.
El tratamiento ndaje no termina al salir del hospital ya que después se debe hacer la recuperación neuromuscular con un fisioterapeuta y se va recuperando de a poco, es un proceso.
En algunos pacientes la debilidad muscular queda hasta los 6 meses, y también el famoso juku’a, que algunos desarrollaron hasta 8 meses después de haber salido de la terapia.
“Es muy incierto, todo depende del organismo del paciente, algunos que estuvieron graves, al mes de haber salido ya están totalmente recuperados”, expresó.

