El fruto del sacrificio: licenciada y abogada

Cada mañana es un nuevo desafío para ellas. El sueño está cada vez más cerca y las fuerzas se recargan cuando recuerdan el objetivo. Julia Núñez (28) y Daniela Núñez (24) viven en la ciudad de Capiatá, pero todos los días se desviven sobre la avenida Mariscal López frente mismo al Cementerio de la Recoleta en Asunción.

| Por Alex Noguera
Julia y Daniela llevan seis años ganándose la vida en ese lugar para cumplir con su gran sueño.

Ellas son hermanas en la vida y compañeras en la lucha porque desde muy temprano se preparan y salen entre ruidos de motores, gritos y humos para poder ganarse la esperanza que les lleva a poder sentir la gracia de ser profesionales muy pronto.

“Trabajamos todos los días juntas acá. Yo estoy a punto de recibirse de administradora de empresas y mi hermana va a ser una gran abogada”, dice Julia mientras va acomodando entre sus dedos el fruto de su sacrificio.

Ellas venden frutas en el semáforo, y aseguran que se esa manera poco a poco están llegando a ser profesionales en lo que más aman.

“Para cumplir el sueño hay que trabajar y eso es lo que más sabemos hacer, vamos a sudar hasta llegar a convertirnos en profesionales. Por eso todos los días estamos acá”, dice por su parte Daniela, la hermana menor.

Aseguró que ni la lluvia, ni el frío o el calor les para, y desde hace seis años van de auto en auto para poder ganarse un poco de plata.

“Nosotros estamos orgullosas de lo que somos, la calle nos enseñó que tenemos que valorar lo que tenemos y lo que ganamos”, dijo también Dani. Tanto Julia como Daniela están en su último año de carrera en la Universidad Nacional de Asunción y aseguran que cuando hay sueños, las excusas sobran.

FUERZAS

Julia dijo que desde que empezaron a laburar en esa zona, conocieron a muchas personas importantes, quienes siempre les dan fuerzas para seguir luchando por sus sueños. “No vamos a dejar, hasta llegar a ser profesionales”, mencionó.

Su papá les heredó para su zona he’i

Julia contó que ese lugar les llena de fuerza para seguir con su lucha ya que les deja en la mente la imagen de la persona que siempre luchó ahí, su papá. “Él nos dejó este lugar para que nosotras trabajemos. Por él, por mi mamá y por nuestros hijos trabajamos todos los días”, aseguró. Explicó que cuando se quiere y se organiza el tiempo sobra para el estudio y es el único secreto para poder llegar lejos. “Estamos empezando recién, pero aprendimos ya muchas cosas y por eso siempre decimos a los demás jóvenes que cuando se quiere, se puede”, recalcó Julia.

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