En 2019, Bárbara fue considerada culpable del divorcio con su marido por una corte de apelación de Versalles.
Aunque no hubo ninguna sanción económica, ese tribunal consideró que hubo “una violación grave y continuada de los deberes y obligaciones matrimoniales, haciendo intolerable el mantenimiento de la vida en común”.
La mujer dice que la decisión de los jueces supone “una condena de otra época”, ya que en la ley francesa no existe la obligación de mantener relaciones sexuales dentro del matrimonio. “¿Esta sentencia implica que cualquier mujer casada debe soportar las exigencias sexuales de su esposo cuando ella no está de acuerdo?”, cuestiona.
La abogada de la doña, Lilian Mhissen, he’i que están luchando por eliminar esa lectura “arcaica” que han hecho los magistrados de distintas instancias y además, considera “sorprendente” que la condena haya sido emitida por tres mujeres.
“En 2021, el matrimonio ya no puede ser sinónimo de servidumbre sexual”, sostuvo.


