Eso sería normal si se tratase de una persona, pero el “Doctor” es un perrito, quien le visita diariamente a Ángel Mario Campos.
Don Mario tiene su local de venta de empanadas sobre la calle 12 Proyectada entre Caballero e Iturbe, en Barrio Obrero de Asunción, hace poco su producto fue elegido como el mejor.
“Es una historia larga la del ‘Doctor González’, quien viene todos los días junto a mí a visitarme, me hace fiesta, se tira encima mío, le hago unos mimos y liga su empanada diaria”, fue lo primero que comentó Mario a Crónica.
Siendo chef profesional, estuvo casi dos décadas por Europa, toda su familia está en España, se encuentra solo en el país y le pidió a Dios que le de una mascota como compañero.
Así fue que vino llegando un perro, que se había perdido y se quedó en la casa, hasta que apareció su dueño y lo llevó. Al día siguiente vino llegando el ‘Doctor’, le hizo fiesta como si lo conociera toda la vida y desde ese día viene todos los días a darle un poco de cariño y alegría, no todos los días come su empanada. “Hay días que lo entierra en el patio de mi casa y después se va a su casa”, gatilló el capo de la cocina.
Upéi contó, “una vez vino su dueño a casa para ver por qué se hallaba tanto su perro en casa. Al parecer el “Doctor” lo adoptó como su otro dueño”.
Quiere dar trabajo a las mujeres he’i

Una simple acción puede hacer la diferencia o dar una alegría a las personas. “Mucha gente no se da cuenta de que una simple acción puede hacerte feliz. Yo amo a los animales y no se cómo las personas pueden maltratarlos”, he’i Mario, quien tiene un proyecto de vida avei.
“Quiero formar una red de vendedoras de empanadas ‘Ña Poshó’. Ya tengo el proyecto para ayudar a las mujeres que quieran trabajar para ganar una plata honrada. Se pueden comunicar conmigo al 0981-664772 si le interesa el trabajo”, señaló.
Cree que es un pariente reencarnado
“Yo creo que el ‘Doctor González’ es la reencarnación de algún pariente mío o de algún amigo que ya falleció, por eso vino llegando directo a casa, porque no puede ser que un animalito así de la nada venga a mí y me demuestre tanto amor y cariño. Fiesta me hace cada día que viene”, dijo don Mario. Es más, le preguntó y todo a su mamá si tenía algún pariente que le quería asiete peve antes de fallecer. Mario es feliz con su amigo peludito, quien le agradece con unos ladridos y movidas de cola por la riquísima empanada que le obsequia cada día.

