¿Póra pidió un móvil en la fría noche?

Muchas historias paranormales son comentadas siempre en todas partes, muchos las escuchan incrédulamente hasta no haber pasado por una situación de miedo en donde el contacto con algún ser “de más al lá” hace pensar de otra manera al sentir el escalofrío en carne propia.

| Por Alex Noguera
La mujer pidió el móvil de forma desesperada, pero de repente se esfumó del interior del vehículo.

Fue el caso de Mariano Sanabria, un conductor de la aplicación de transporte Bolt, que asegura que jamás creyó en la existencia de los póra, hasta que le tocó alzar como pasajera a una mujer que le pidió de manara desesperada que la acerque a un lugar, pero que de la nada ¡desapareció de su vehículo! “Nadie me cree, yo sé que no fue un sueño, demasiado real fue lo que me pasó, yo jamás creí en las almas en pena, pero ahora sentí su presencia en carne propia”, contó a Crónica el joven, que según dijo cada vez que recuerda su experiencia por poco le sale el corazón por la boca y se le ponen los pelos de punta.

“Hice un servicio desde la zona del aeropuerto “Silvio Pettirossi” hasta el km 20 de Capiatá, sobre la Ruta 1 desvío a Thompson”, empezó contando Mariano.

“Eran las 11:40 de la noche cuando estacioné mi vehículo en un surtidor para descansar, puse mi alarma para las dos de la mañana, diez minutos antes de que suene una señora robusta y bien vestida con una cartera en el brazo me toca desesperadamente el vidrio, me pide que con urgencia la lleve a J. Augusto Saldívar. Le abrí la puerta y subió, se escuchaba muy agitada como que le costaba respirar o como si hubiera corrido mucho y se olía un fuerte olor a vela quemada, pero no me llamó la atención”, siguió relatando.

“Cuando llegamos a la dirección que me dio le pregunté dónde debíamos girar y no me respondió le volví a preguntar y no respondió, cuando di vueltas a mirar no había nadie en el vehículo. Casi me desmayé, sudé frío. Salí de mi auto y me puse a correr”, recordó.

Dejó el auto y salió rajando

“Mi retrovisor no podía usar porque justo se movió y tenía que mandar a reparar, entonces estacioné el vehículo para consultarle a la señora hacia dónde debíamos continuar. Cuando miré fue que no le vi a nadie, ahí me bajé del auto y no me di cuenta que ni el freno de manos le puse, por lo que el auto siguió y fue a parar por el cordón de la banquina”, contó Mariano.

“Mi reacción fue correr, dejé así el auto con la puerta abierta y el motor en marcha y corrí como

dos cuadras. Allí encontré a un grupo de personas con un vendedor de asaditos, les conté lo que me pasó, al principio nadie me creyó pero después como estaba temblando me hicieron sentar y me pasaron agua. No pude agarrar, ya que mi mano estaba temblando”, señaló.

Muchos muertos en accidentes

Al costado de la ruta abundan los nichos de fallecidos en accidentes de tránsito.

“Cuando ya me recuperé un poco, empecé a conversar con la gente que estaba en el lugar, fue en la madrugada del lunes, poco después de las dos”, recordó Mariano, el chofer de Bolt. “Los lugareños me dijeron que esa parte hay muchos muertos en accidente, me dijeron que me fije si no hay algún nicho por ahí cerca, pero ni loco voy a volver a hacer algún viaje sobre Ruta 1”, dijo.

Agregó que ese lunes se quedó en su casa todo el día, "no me recuperé bien de lo que me pasó para volver a salir. No me queda de otra que seguir trabajando en esto, pese al susto que me pegué, ya que es mi única fuente de ingreso. Hace siete meses que me dedico a esto”, expresó el joven.

“Luego de una hora y media me acompañaron hasta donde estaba mi auto y por suerte seguía ahí con el motor en marcha y mis cosas adentro”, recordó.

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