“PARA TODA LA VIDA”. La amistad que nació en el hospital

“Esta incertidumbre que vivimos trajo algo bueno dentro de todo: la hermandad que nació aquí”, dijo uno de los que hacen vigilia frente al Ineram.

| Por Alex Noguera
La unidad del grupo es increíble.

Todo el mundo tiene amigos. Hay grupos numerosos y otros que se cuentan con los dedos de una mano. Hay amigos de toda la vida y otros que aparecen debido a alguna circunstancia especial. Este último es el caso de varias personas que hacen “vigilia” en las afueras de los hospitales donde tienen a un familiar luchando con este virus maldito del covid-19.

Aunque el panorama es incierto y angustiante, todos ellos encontraron un refugio en el lazo de la amistad y hoy celebran el día del amigo de una manera especial. “Aquí no me gané amigos, me gané hermanos de la vida”, confiesa Pedro Ruiz, quien tiene a su papá internado en el Ineram hace más de 40 días. “Mi papá es un campeón y sé que peleará hasta levantarse de esa cama. Mientras, aquí afuera, me gané una familia que me apoya y ayuda en todo, y viceversa. Esta incertidumbre que vivimos trajo algo bueno dentro de todo: la hermandad que nació aquí y que será para toda la vida. Este Día de la Amistad nunca lo olvidaremos”, sostuvo.

Por su parte, Leticia Mendieta, quien se encuentra en las afueras del Hospital Ingavi, donde su mamá se encuentra internada hace 25 días, sostuvo que sin la solidaridad de la gente uno estaría perdido. “La solidaridad del paraguayo es única. No me queda duda. Aquí lo primero que uno le dice a la persona que llega es ‘te ayudo en algo’”, comentó.

La “vaquita” para festejo muy especial

“Para este Día de la Amistad haremos la vaquita entre todos los amigos aquí y compraremos algo para comer y festejar, por así decirlo. Será un momento muy emotivo, dentro de todo lo que pasamos aquí cada día”, dijo Pedro.

Todos se ayudan entre sí.

“A mí no me quedan dudas que los amigos que aquí hice estarán conmigo hasta el último día de mi vida. De lo que vivimos aquí ya no nos olvidamos nunca. Aquí pasás de la alegría en llantos en cuestión de segundos. Ver gente salir de alta emociona hasta el corazón. Pero cuando alguien fallece el alma queda destrozada. Es como si el que ya no está sea un familiar”, añadió.

La carpa de donaciones: un lugar cargado de solidaridad

La espera por conocer sobre la salud de los pacientes con covid-19 se vuelve interminable para los familiares que llevan semanas realizando guardias por sus seres queridos en el Ineram.

En medio de esa situación, la solidaridad nace para compartir alimentos, productos de limpieza y medicamentos.

Así nació hace un tiempo “Carpa de donaciones”, ubicada casi en frente de la entrada al Pabellón de Contingencia. “La gente que alguna vez estuvo por aquí llega y trae su ayuda. Es realmente muy emocionante”, contó Emilio Ruiz. “Los que se encargan de la ‘Carpa de donaciones’ son realmente gente maravillosa que no duda en pasar la mano al otro”, añadió.

Últimas noticias