Realizó su pedido, y cuando el mozo le trajo el plato, todos miraron asombrados y no entendían qué pasaba.
Resulta que el cliente fue hasta su auto para bajar una balanza. ¡Una balanza! Para pesar la carne que le sirvieron. Claro, es que en la carta decía que el corte tenía cierta cantidad de gramos, y el hombre quería corroborar si realmente era así.
Pues obviamente, la carne pesaba muchísimo menos de lo que el restaurante decía que tenía, por lo que Antonio reclamó.
Luego subió la info a las redes y empezaron los comentarios. Muchos aplaudían por sacar la careta a varios locales que actúan de la misma manera, mientras que otros lo criticaban por hacer pasar mal al local donde pesó la carne.

