
Fátima sigue sosteniendo que es un “minipig”, que en realidad engordó mucho nomás. “Está ahora en una estancia de Villarrica. En realidad (‘Taz’) no creció de largo, subió de peso nomás. Está supergordo ahora”, dijo. A pesar de que lo tuvo que llevar a una estancia, Fátima no lo deja. El cariño y la conexión de amor quedan intactos, por lo que de vez en cuando la rubia cuerachona de los medios se va a visitar a su cerdito”. Está claro que “Taz” no será nunca un tocino. Ella se asegura de que sea bien tratado junto a los demás animales en la estancia.
Fátima recuerda que fue uno de sus caprichos tener un “minipig”, por eso se fue a comprarlo de Uruguay. No sabemos cuánto pagó por él, pero fueron varios billetes de cien dólares.

