No siempre gana, pero no lo cambia. Si no cae ahora, en algún momento va a caer ese número, dijo. Y tiene toda una historia en su vida esa combinación de dos cifras. Recordó que cuando tenía tan solo 13 años apostó todo el dinero que tenía en su poder, un dos miltón, para comprarle una rifa a su prima.
Ella terminaba su colegio y lo recaudado iban a usar para costear el viaje con sus compas de la promoción 87, a Camboriú. Clari recordó que un día sonó el teléfono de línea baja en su casa. Era para comunicar que el ganador de la rifa era Juan Clari Arias. ¿Cuál era su número? El 47. No pudo dormir de la felicidad. Siendo un cara sucia todavía ya iba a conocer Camboriú, era la primera vez que iba a salir del país. Pero su rostro de felicidad se desdibujó cuando su prima le dijo “Sos el ganador, pero no te vas a poder ir. Te voy a tener que cambiar el premio”.
Clari, hasta hoy no olvida aquello que le hizo su prima. Contó que no le dejó viajar y que, a cambio, le dio un par de zapatos. ¡Una estafa! “Andá sabé, ella ya habrá programado algo por allá. Y si viajaba yo le iba a aguar la fiesta”, dijo. Pero no olvida tampoco que el número que aquel premio lo ganó con el 47; por eso, siempre que apuesta a algo, Clari repite hasta hoy, sin cansarse, “dame el 47”.

