Pero como nunca faltan los plomos a los que no se les da luego gusto de ninguna forma, en una localidad de España, el municipio tuvo que salir a dar explicaciones ante reiteradas quejas de algunos visitantes que ¡se quejaban del canto de los gallos al amanecer!, además del sonidos de las campanas de la iglesia.
La localidad tiene buenas playas y sitios para hacer senderismo, montañismo y muchas otras actividades, por lo que es un destino popular entre los turistas españoles, que al llegar se encuentran inmersos en un ambiente de cotidianidad rural al que muchos no están acostumbrados. “La semana pasada teníamos una señora que nos llamó tres o cuatro veces sobre un gallo que la despertaba a las cinco de la mañana y que no podía ser, que teníamos que hacer algo”, asegura Ramón Canal, el alcalde de Ribadesella, según publica La Voz de Asturias.
El ayuntamiento se ha tomado estas quejas de los urbanitas con ironía y ha colocado un cartel en todos los pueblos del municipio en que pide a los visitantes que “asuman todos los riesgos” de la vida rural, advirtiendo que en el pueblo hay “campanarios que suenan regularmente, gallos que cantan temprano y rebaños de ganado que viven cerca”, algunos de los cuales incluso “llevan cencerros que también emiten sonido”

