MARCELO COCHERE. EL “GLADIADOR” OVETENSE

Esta es la increíble historia del delantero que dejó el fútbol a los 21 años a causa de las lesiones y hoy es un técnico con una enorme proyección.

| Por Alex Noguera
Marcelo Daniel Cochere Espinoza (29 años) dirige desde hace casi 10 años.
  • POR OSCAR PATIÑO RIVEROS

Marcelo Daniel Cochere Espinoza (29 años) nació en Coronel Oviedo el 13 de febrero de 1992. Comenzó a jugar al fútbol siendo niño en la escuela de fútbol del club Guaraní de su ciudad natal. Siempre jugó en el frente del ataque, en algunas ocasiones como volante ofensivo y otras veces como delantero.

Su talento lo llevó a formar parte de la selección ovetense Sub 13, 15, 16 y 17. A los 17 años fue incorporado por la selección de Caaguazú en calidad de refuerzo, allí lo vio la gente de Cerro Porteño y se lo llevó. Es de la “camada” de los hermanos Óscar y Ángel Romero, pero la dirigencia del Ciclón le prohibió seguir jugando por Caaguazú, por lo que al final no se quedó en Barrio Obrero.

De allí Roberto Paredes lo llevó a Libertad, club donde pasó buenos y malos momentos, pero al que el exdelantero está inmensamente agradecido.

“Libertad es un club muy especial para mí. A los 17 años Roberto Paredes me llevó, fui para la Sub 18 de Libertad, en ese entonces Mauro Caballero fue mi técnico. Al poco tiempo pasé a la Sub 20 y luego ya a la Reserva. Mi sueño era ser un futbolista profesional pero las lesiones y algunas enfermedades me lo impidieron. Me costó mucho aceptar que ya no podía jugar, que tenía que dejar lo que más me gustaba hacer, pero era lo que Dios tenía preparado para mí”, reveló el ahora entrenador.

El exdelantero de Libertad le confesó a Crónica que dirigir es otra forma de jugar al fútbol.

Pero pese a tener el corazón roto por no poder hacer lo que tanto le gustaba, Marcelo Daniel hizo su “duelo” y luego le puso el pecho a la situación. Fue a la Facultad, comenzó y terminó la carrera de Administración de Empresas y poco tiempo después se recibió de técnico.

¿Por qué dejó el fútbol con solo 21 años?

El exjugador de Libertad ama el fútbol, es su gran pasión, pero el destino le dijo no. En su mejor momento sufrió una rotura de menisco en el año 2010. Al año siguiente tuvo dengue hemorrágico cuando estaba siendo tenido en cuenta por Gregorio Pérez.

El día que se recibió de DT.

En el 2012 se operó de hernia y quedó de nuevo varios meses parado. Finalmente, en el 2014 le diagnosticaron fisura por estrés, una lesión que degenera los huesos. Fue el principio del fin. Intentó por todos los medios seguir, pero al final se rindió, el físico ya no le respondía.

Terminó la Facultad gracias al Guma

Se le cerraron las puertas del fútbol, pero se le abrieron otras. Cochere Espinoza no solo jugaba al fútbol, a la par también estudiaba, tal es así que con mucho esfuerzo culminó la carrera de Administración de Empresas en la Unida, que en su totalidad fue pagado por el club Libertad.

“En ese sentido Libertad es un gran club, siempre le dio oportunidad a los jugadores no solo de hacer una carrera deportiva, sino también le apoya para que estudien”, apuntó.

Aquí con Salvador Cabañas.

Como DT suma dos campeonatos y sueña con más

Al abandonar su carrera como futbolista, Marcelo Daniel se puso a estudiar y se recibió de entrenador e inmediatamente comenzó a trabajar. Pese a su juventud ya dirigió al club Guaraní de Coronel Oviedo en la categoría Reserva y fue ayudante de campo del DT del plantel de Primera División de Ovetense, equipo que hasta hace poco estaba en la División Intermedia.

También dirigió al club Coronel Oviedo en Primera División y hasta hace una semana estaba dirigiendo a Ovetense en el Nacional B. También dirigió a las selecciones Sub 15 y 17 de Oviedo, con ambos fue campeón. Su sueño es dirigir en la máxima categoría de nuestro fútbol.

“Ir al psicólogo y a la misa me ayudaron mucho”

Marcelo es Lic. en Administración de Empresas.

“Hice de todo para seguir jugando, fui al médico, escuché otras opiniones, me aconsejaron operarme, pero me advirtieron que aún así podría no recuperarme 100%. Después de decidir dejar el fútbol me encerré dos meses en mi casa, no salía de mi pieza, lloraba todo el día, fueron días muy duros. Ir al psicólogo y a la misa me ayudó mucho, me ayudó a aceptar la realidad y cambiar mi forma de ver las cosas”, reconoció el exatleta que ahora tiene una ascendente carrera de técnico.

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